El blog de Vi-Clone


Encuesta: ¿Te gustaría tener un Vi-Clone en casa?
28-Octubre-2009, 11:58
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Muchas son las películas y series televisivas en las que aparecen máquinas que se relacionan con personas. ¿Algunos ejemplos? El coche fantástico, Yo robot, Los Sustitutos o Inteligencia Artificial (esta última os la recomendamos encarecidamente). Para algunos, la idea de que una máquina que habla con nosotros acabe formando parte de nuestra vida cotidiana es cuestión de pocos años.

¿Pero realmente estamos preparados para que una máquina nos haga compañía, nos ayude a recordar tareas, citas con el médico o incluso nos vigile la casa cuando no estamos? Muchas son las funciones que un Vi-Clone podría tener en un hogar. Aún así, muchos son reacios a la inserción cada vez más notable de la tecnología en nuestra vida. ¿Tú que opinas? Te invitamos a contestar a la siguiente encuesta.

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AIKO puede ser la mujer de tus sueños
16-Octubre-2009, 9:34
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blogaiko

Ves una chica, te gusta, comienzas a gastar dinero en flores y meses de tu precioso tiempo intentando que se fije en ti para que, con suerte, se digne a decirte “no, gracias”. El inventor canadiense Le Trung se ha evitado todos estos problemas al construir una muñeca robótica llamada Aiko.

Le Trung no se anduvo con rodeos. En lugar de buscarse una novia, o quizás luego de buscar una y no encontrarla, tomo su caja de herramientas, un buen puñado de componentes electrónicos y un álbum de fotos de una ex novia vietnamita de su juventud, y construyó Aiko, un robot mujer, con una función absolutamente clave para Trung: la de compañera sexual.
Aiko es, al menos para su trasnochado inventor, “la mujer perfecta”. El fembot mide 1.52 centímetros de alto, tiene 82 centímetros de busto (puesto a inventar, podría haber sido un pelín más generoso, ¿no?), 57 centímetros de cintura y 84 centímetros de cadera. Dicen los que saben que aparenta tener unos 33 años de edad, y lo mas retorcido de todo, es que su cara y aspecto general está calcado del de una ex novia del rompecorazones (robóticos) Le Trung que, como él, nació en Vietnam.

El software que da ¿vida? a Aiko demoró apenas 45 días en estar listo. Aquí tenemos que, forzosamente, preguntarnos si tan corto plazo obedece a que el canadiense es un genio programando, o bien a que solo le enseño a decir “oh, yes” y “oh, my God!” con voz de actriz porno. Sea como fuese, Trung se tomó otros dos años para que su invento reconozca la escritura, distinga los colores, detecte la presión en algunos lugares de su estructura (sí, claro, algo indispensable para un robot sexual que se considere superior a una muñeca hinchable)  y haga algunas morisquetas con su rostro mientras dice “te quiero”.

El cacharro ya fue presentado en sociedad. Efectivamente, el mes pasado Le Trung cogió a Aiko y la llevó al “HobbyShow” de Toronto, una especie de súper feria de ciencias. Solo podemos imaginarnos las caras de los demás participantes cuando el inventor saco a la robot de la maleta. Se supo que para mantener las apariencias mientras estaba fuera de casa, y ante el manoseo indebido de su cuerpo, Aiko reaccionaba defendiéndose, tal como lo haría cualquier muchacha vietnamita de treinta y tres años cuyo novio inventa fembots en los ratos libres.

Según Le Trung “la experiencia de interactuar con la robot es única, ya que nadie esperaría una calidad de respuesta tan natural de una androide”. Casi casi, dan ganas de tener una. De hecho, y a pesar de que el chisme cuesta alrededor de los 15 mil euros, puede que hasta sea más económico que una novia de carne, grasa y hueso, ya que a la hora de la separación no intentará quedarse con el piso o el coche. Además, entiende ordenes en inglés y japonés, algo que posiblemente nuestra novia no hace ni hará nunca (lo de “obedecer”, digo.)

A la hora de intentar vender su invento, Le Trung sostiene que Aiko puede servir muy bien como compañía para personas mayores o niñera para los más pequeños. Pero si eres un adulto, la puedes pedir especialmente configurada para que responda a tus particulares preferencias sexuales, e incluso, puede “fingir un orgasmo”. Lo que se dice, ¡una robot totalmente realista!
No tenemos idea si se comercializarán alguna vez en España, o si la dejaran pasar por la aduana cuando la compremos en eBay. Por lo pronto,  ya podemos imaginar cuál fue la respuesta de Le Trung cuando le preguntaron “¿Tendrías sexo con un robot?”

Fuente:  NeoTeo.com



Nelson Sotomayor: “El robot aprende en la convivencia”
16-Octubre-2009, 9:07
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Nelson Sotomayor descubrió que era difícil que un robot hiciera lo que uno le ordenara. Lo confirmó cuando se apuntó a las clases de robótica en la carrera de Ingeniería Electrónica en la Politécnica Nacional. Allí participó en la fabricación de un prototipo de robot móvil, en 1999;  aún era estudiante y no tenía experiencia en el diseño de estos aparatos.  En esa época había un inconveniente:   ninguna página en Internet  brindaba  información   sobre los robots móviles y su funcionamiento; ahora hay miles. Pese a esta primera dificultad, el desarrollo no se interrumpió. El objetivo de este trabajo   fue   diseñar  una máquina que detecte obstáculos, los evada y busque un nuevo camino. Lo conseguimos y fue el primer robot móvil de su país (Ecuador); lo llamaron Pionero 1.

“Cuando era un  niño me atraía la serie de televisión Mazinger, porque los protagonistas eran robots.  Me llamaba la atención cómo  conseguían controlar a estas máquinas”.

“Hoy  se puede comprar un robot y seguramente tendrá mejores movimientos que el Pionero, pero han transcurrido ya 10 años. La robótica ha evolucionado  tanto que es posible comprar kits robóticos que facilitan su diseño. Si  planeo desarrollar un robot que imita a un perro, hay que observar con detenimiento sus movimientos, sus reacciones.  Puede sonar obvio, pero no lo es, porque no sabemos cómo dobla la pata, cómo se estira, etc.”.

En el caso de los humanoides, el objetivo es que se parezca más a un humano que a un robot. En el mercado ya existen varios modelos con inteligencia artificial, como el AIBO de   Sony. Es un robot de compañía. Conforme más tiempo interactúa con la persona, más se adecúa a ella. Según Sotomayor, “el robot aprende del humano, en la convivencia con él. Quizás la primera vez, no sepa cómo actuar, pero la segunda vez estará listo, porque lo aprendió. La  inteligencia artificial permite al robot aprender sobre las tareas para los cuales no fue programado”.

Hay quienes creen todavía que hay un posible riesgo en diseñar robots más avanzados, porque nos pueden controlar. Sotomayor no cree que eso sea posible, pero no sabemos hasta dónde podremos llegar.

Fuente: ElComercio.com